A todos mis muertitos, les he dedicado esta entrada, otro año sin ustedes, que si están que si no están, siempre estarán, ¿por qué no?, en nuestros recuerdos, suena trillado y difícil de asimilar.

En México y en algunos otros lugares del mundo, el día de muertos es una tradición muy importante ya que lleva una carga cultural, histórica y social muy importante, cito:
"Según la creencia de la civilización mexicana antigua, cuando el individuo muere su espíritu continúa viviendo en Mictlán, lugar de residencia de las almas que han dejado la vida terrenal. Dioses benevolentes crearon este recinto ideal que nada tiene de tenebroso y es más bien tranquilo y agradable, donde las almas reposan plácidamente hasta el día, designado por la costumbre, en que retornan a sus antiguos hogares para visitar a sus parientes. Aunque durante esa visita no se ven entre sí, mutuamente ellos se sienten.”
Se supone que son fechas para convivir con nuestro pasado, con los seres que amamos y que ya no están, físicamente, con nosotros. En casi todo el país lo tradicional es colocar un altar de muertos, con ofrendas para el espíritu que regresa, no esperamos ver los platos limpios después de día de muertos porque lo que se desvanece es la esencia, ya que el difunto toma ese amor que depositamos en cada ofrenda y de eso se alimentan, de esencia.
Es un buen di apara reflexionar y recordar a todos los que han muerto y han ido a Mictlán, esperando por nosotros para seguir ese bello viaje, personalmente, debo admitir que ya tengo unos cuantos muertitos esperándome, que estarán acumulándose mas o que tal vez yo los acompañe antes que muchos, pero tarde o temprano estaré ahí.
En Colima precisamente, los altares de muerto son una tradici
ón muy bonita, los jardines se llenan de color y de olores deliciosos, flores de cempasúchil, copal, comida, olor a nostalgia, a papel picado, a familias, a recuerdos interminables, no hay llanto en los panteones, hay gozo y risas, hay amor y caricias suaves de los muertos a los vivos.
Mariachis, pan de muertos, amaranto, calaveritas de azúcar, todo esto es lo que le da su esencia a este bello día, mítico y místico, tan mágico.
Pero no podemos dejar atrás la feria de todos santos que se realiza en el estado, cada año, hijole, la verdad es una bella tradición, es bonito ver a los artistas y artesanos colimenses reun
idos, ver familias juntas, ver amigos y dejarse llevar un rato por la diversión, las luces, la música y las comidas típicas de esta feria, los juegos mecánicos y los tradicionales puestos de chucherías y jugo de caña, sin duda un gran festejo, porque en México y en Colima, no lloramos la muerte como una pérdida, festejamos la vida eterna y el recuerdo amoroso de quienes nos esperan en Mictlán!
















